Por Gustavo Requelme

Las "Gallitas" y la igualdad de género, "puertas adentro"
 
El pasado sábado 26 de enero por las mañana, las "Gallitas" del Fútbol Femenino del Deportivo Morón tenían pautado un partido amistoso de pretemporada, visitando a sus pares de Banfield, en el predio del "Taladro", en Luis Guillón.

Sin embargo, la tormenta del día anterior, con abundante actividad eléctrica, le impondría a las autoridades del club anfitrión, la suspensión de todas las actividades programadas durante el fin de semana, debido a la caída de un rayo, en las inmediaciones del predio, en ocasión de la disputa de un encuentro de la Reserva masculina local.

Hasta allí, todo normal...

Ante ello, y en virtud de la mejora meteorológica anunciada para el domingo 27 del corriente, las "Gallitas" ofrecieron cambiar la localía y disputar efectivamente el cotejo amistoso de preparación, ante sus similares de Banfield, en este caso, en el "Predio Raúl Florentino Di Carlo" de Pontevedra, topándose para desagradable sorpresa del Fútbol Femenino del Deportivo Morón (que se prepara para mantener la categoría, desde mediados de febrero, jugándose su suerte en la Zona Permanencia del Torneo de Primera División de AFA), con la cerrada negativa de las autoridades del Gallo, quienes se opusieron a abrir las puertas del predio "únicamente para el Femenino", dado que no estaba programada ninguna otra actividad, el pasado domingo.

Más allá del lógico disgusto y enojo de las chicas que representan a la institución, defendiendo la camiseta del Gallo, en la élite del fútbol de AFA, el lamentable hecho puntual de referencia, constituye "otro ladrillo en la pared", de un "muro" cada vez más inexpugnable, que la comisión directiva del Deportivo Morón ha decidido levantar en el caso de las mayoría de las actividades, pero especialmente con el Fútbol Femenino, quienes en contadas ocasiones pudieran disputar un cotejo oficial en el Nuevo Francisco Urbano, sumados a la virtual veda de su utilización, a la hora de entrenar, lo que genera un acto de discriminación insoslayable, respecto de sus pares masculinos de Primera, quienes lo hacen habitualmente, como mínimo una vez por semana (para el ensayo táctico, a puertas cerradas, en que los cuerpos técnicos definen la formación titular para el próximo partido).

Sin contrato ni sueldo, puesto que desde lo formal, aún se trata de una actividad "amateur", las "Gallitas" pagan para jugar y vestir la casaca de Morón, abonando en primera instancia su cuota social (sin importar si, efectivamente, resulten hinchas o no, o desarrollen otra actividad en la institución, además del fútbol, que justifique el abono mensual de la misma), además de poner muchas veces plata de sus bolsillos, para adquirir los elementos básicos necesarios para entrenar y jugar, contratar el servicio de los micros que las trasladan a los partidos oficiales y hasta el costo de la ambulancia en ocasión de cotejos por el torneo de AFA (sin mencionar la "imaginación" permanente para generar rifas y sorteos, que permitan costear otros gastos habituales, no alcanzados por los magros ingresos que perciben a través de los contados sponsors que acompañan al Femenino, como a la totalidad de las actividades, inclusive el propio fútbol profesional masculino).

Así las cosas, el desaire que debieran soportar las "Gallitas", con la suspensión del encuentro amistoso frente a Banfield, por no permitírseles utilizar el predio de Pontevedra, como parte de su preparación para el inminente inicio de la segunda parte de la temporada 2018/2019, en la que, como quedara dicho, procurarán dejar al Deportivo Morón en Primera (y que generara notable repercusión en las redes sociales, durante el último fin de semana), se enmarca en la presentación extrajudicial que realizara Macarena Sánchez Jeanney, ex jugadora de la UAI Urquiza, quien el pasado viernes 18 de enero intimara a la entidad de Villa Lynch a regularizar la relación laboral con la misma, reconociéndola a los usos y alcances legales como futbolista profesional, en una acción sin precedentes en el fútbol femenino de nuestro país.

Ocurre que Macarena Sánchez, que durante varias temporadas se desempeñara como delantera de la UAI Urquiza (uno de los principales animadores de la Primera División de AFA), y con cuya institución se consagrara campeona en el torneo anterior, el 5 de enero último se vería desvinculada del primer equipo femenino de Villa Lynch, "parándola" virtualmente por los próximos seis meses, e impidiéndole continuar con la práctica activa de fútbol, sin chances de fichar en ningún otro club, hasta que se reabra el libro de pases, una vez finalizado el presente campeonato.

Y es que Macarena Sánchez, como algunas (no todas, incluyendo a nuestras "Gallitas") de sus colegas futbolistas, estaba alcanzada por un sistema de "amateurismo marrón", como ocurriera con el rugby, por ejemplo, hace varios años atrás, donde a pesar de no firmar un contrato formal y sí un fichaje que la vinculaba futbolísticamente con la institución, se hallaba en una relación laboral encubierta, percibiendo un viático mensual, razón por la cual, al momento de recibir la noticia de no ser tenida en cuenta por el entrenador, la misma se considerara legalmente despedida.

Dentro de un fútbol argentino que precisa, entre muchas otras cuentas pendientes, de un "sinceramiento" de parte de la AFA, respecto del fútbol femenino, obligando a los clubes de "Superliga" a incorporar la disciplina, pero sólo por mera demagogia oportunistas, puesto que dicha resolución jamás contemplaría los recursos necesarios para su instauración y subsistencia, ni mucho menos las abismales desigualdades con su pares masculinos, la intimación realizada por Macarena Sánchez a la UAI Urquiza y a la propia Asociación del Fútbol Argentino (conminándola a dar cumplimiento a los compromisos FIFA, de no discriminación a las mujeres en su ámbito de decisión), constituye el mojón fundacional para el necesario reconocimiento del Femenino como actividad profesional y con ello, de quienes lo practican como futbolistas igualmente profesionales, en el inicio de un camino que deberá conducirnos a la igualdad efectiva de género en el fútbol argentino, mediante la equiparación de status legales y laborales, remuneraciones, infraestructura, organización, etc.

Si bien estamos lejos y la lucha recién comienza, a pesar del disgusto y el desprecio sufridos "puertas adentro", las "Gallitas" comienzan a dar su batalla particular, dentro y fuera de la cancha.

Sería muy bueno que las acompañemos.

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