Por Gustavo Requelme

Y tras 52 días de "abstinencia" de fútbol oficial, desde el pasado 10 de diciembre de 2018, en la polémica derrota por la mínima en Santiago del Estero,

ante Mitre, el Deportivo Morón comenzó a desandar el camino del segundo semestre del torneo de la "B" Nacional, igualando sin abrir el marcador ante un clásico rival, como Chacarita Juniors, ante un imponente marco de público, en el Nuevo Francisco Urbano y el mismo árbitro de aquella noche vergonzosa en Santiago, Bruno Bocca, que volvería a demostrar una "vara" diferente de apreciación y sanción, a la hora de "pitar" las "divididas" y mostrar las amarillas, tanto es así que el Gallo finalizaría con cuatro amonestados y la visita con ninguno.

Dentro de un trámite parejo y discreto, con los errores típicos de un primer encuentro por los puntos, luego del receso y pretemporada de verano, el equipo de la "dupla" dejaría pasar una buena oportunidad de agregar un triunfo más en el historial ante el "Funebrero" y, fundamentalmente, de sumar tres nuevos puntos a la tabla de posiciones, ante un elenco de San Martín con mayoría de jóvenes valores, algunos de ellos de promisorio futuro, tal el caso de Juan Vera, "mechados" con experimentados, como Emanuel Trípodi, Germán Re, Federico Vismara y Diego Rivero.

 Por el lado del Gallo, ya sin Matías Pardo en el once titular, a préstamo en el Sol de América paraguayo y la "cara nueva" de Fabricio Alvarenga, volante externo diestro, cedido por Vélez y con paso reciente en el Coritiba brasileño, intentaría desde el mismo arranque del partido, imponer las condiciones que evidenciaría desde el arribo de Alejandro Méndez y Walter Pico, con una "presión alta" asfixiante y la utilización de la bandas como principal recurso de progreso ofensivo.

De este modo y por aquellos primeros minutos de juego, el Gallo asomaría superior a la visita, "ahogando" a su rival en la salida y teniendo a su debutante, Fabricio Alvarenga, como el más destacado durante los '15 iniciales, mostrándose encarador, rápido y desequilibrante, para desbordar por el lateral derecho y meter el centro preciso en la búsqueda de Facundo Pumpido, como referencia de área, y en segunda jugada, de algún volante que pudiese capturar el rebote.

Sin embargo, tras aquellos primeros minutos de dominio e ilusión, el buen juego de Chacarita en mitad del campo, a través de Juan Alvarez Morinigo y Joaquín Ibañez, le permitiría a la visita emparejar las acciones y hasta acercar algún "susto" al arco de Bruno Galván, a partir de la buena tarea de Juan Cruz González, su lateral derecho, con permanente vocación de ataque.

Así las cosas, dentro de un trámite equilibrado y disputado, Morón tendría un par de ocasiones claras, como un remate de Cristian Lillo, luego de un tiro de esquina desde la izquierda, que rebotara en el cuerpo de su compañero, Facundo Pumpido y un cabezazo del propio "9" del Gallo, tras otro córner desde el mismo sector, ejecutado por Nicolás Ramírez, que se iría desviado sobre el travesaño, pero que evidenciaría la supremacía del Gallito en el juego aéreo.

A pesar de ello, Chacarita también arrimaría su cuota de peligro, con el recurso referido de las "trepadas" de Juan Cruz González, una de las cuales finalizaría en gol, aunque bien anulado por posición adelantada de Elías Alderete, y otro anticipo ofensivo del propio "9" visitante, que se iría apenas ancho sobre el poste zurdo de Galván, cuando el "1" de Morón ya no tenía nada que hacer.

Ya en el complemento, y como sucediera en el "amanecer" del partido, los primeros diez minutos de Morón resultarían de lo mejor del encuentro, con dos opciones claras de desnivel, antes del tercer minuto del segundo tiempo, ambas en los pies de Pumpido, una de ellas rechazada de gran manera por Emanuel Trípodi, cuando el balón tenía indisimulable destino de red.

Superados esos minutos iniciales de la segunda mitad, nuevamente la visita volvería a emparejar el trámite, entablando una dura "batalla" en el círculo central, con el "Burrito" Rivero y Federico Vismara, como antagonistas de la "pelea de fondo", con Matías Nizzo y Cristian Lillo.

Al igual que ocurriera en el primer tiempo, Chacarita le opondría una mayor cuota de fútbol en el mediocampo, ante un Morón más vertical y con mayor vocación ofensiva, pero para desgracia del Gallo, la imprecisión que comenzaría a dominar las acciones del local, conspiraría para arrimar algo más de peligro, sumada a la ineficacia vuelta a demostrar

frente al arco de "Chaca", "estigma" que acompañara al equipo en el semestre anterior y lo privara de sumar algunos puntos más, que mereciera en la cancha, pero no pudiera cristalizarlos en las redes rivales.

Promediando el complemento, el "Funebrero" generaría dos opciones muy claras de gol, una en los pies de Juan González, tras una buena acción individual de Alvarez Morinigo, y otra que terminaría dentro del arco de Morón, pero Bruno Bocca volviera a invalidar, a instancias de su juez asistente, presumiblemente por una mano de Federico Vismara, a la hora de bajar la pelota, en una jugada tan "fina" como difícil de confirmar desde afuera.

Como contrapartida, Cristian Lillo capturaría un rebote, en segunda jugada posterior a un tiro de esquina, pero su remate con destino de gol también resultaría anulada por Bocca, en este caso, por un off side evidente, no como aquél que le cobrara a Junior Mendieta, en tiempo cumplido, allá por diciembre, en la calurosa noche de Santiago del Estero, para despojar al equipo de un empate tan legítimo en la acción, como merecido con creces en el desarrollo de los '90.

En los minutos finales, con Valentín Perales por Franco Racca, lesionado (presumiblemente con un desgarro), Iván Alvarez en lugar del debutante (con "aprobado") Fabricio Alvarenga y a falta de diez para el cierre, de Damián Akerman por un Pumpido que luchó y se prodigó, pero las que tuvo, no pudo "facturar", el Gallo intentaría ganarlo con el "envión del estribo" y hasta podría haberlo hecho en el primer minuto adicionado, cuando el desvío con la punta del botín derecho, de Akerman, se iría apenas ancho por el poste izquierdo de Trípodi, luego de una buen desborde de Junior Mendieta, de buen partido, tanto en ofensiva como en faz de colaboración en el medio, pero que habrá de perderse el próximo encuentro del Deportivo Morón, en la fecha 16, ante Independiente Rivadavia en Mendoza, luego de la jornada libre del próximo fin de semana.

Con el pitazo final de Bruno Bocca, nuevamente de mal arbitraje y dejando renovadas dudas respecto de su imparcialidad en innumerables fallos, el Gallo y el "Funebrero" sumarían un empate más a su historial, donde predominan las igualdades, al término de un partido de trámite parejo y con oportunidades de gol repartidas, en el global de los '90, pero con un "resabio" amargo para los dirigidos por Méndez y Pico, no sólo por el empate en condición de local, sino porque "por puntos", mereció mejor suerte, más allá de su escasa cuota de fútbol y su desmedida imprecisión, ante un rival de juego atildado pero endebleces manifiestas, al que no pudiera vulnerar, pese a contar con chances, por su repetida ineficacia frente al arco.

A pensar en la "excursión" mendocina, con dos semanas de trabajo por delante, para ajustar detalles de precisión y de definición, las dos "asignaturas pendientes" de Morón en su empate 0 a 0 frente a Chacarita, en el Oeste.

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