Por Gustavo Requelme

Qué difícil se torna mantener la "compostura" y procurar hablar sólo de fútbol, aún en la derrota, cuando todo parece mezclarse y en esta AFA tan corrompida y sospechada,

los pésimos arbitrajes y los fallos notoriamente perjudiciales van hilvanándose uno tras otro, precisamente en este lapso crítico de los torneos, donde se definen ascensos y, principalmente, descensos.

Y decimos esto porque Morón perdió ante Brown de Adrogué, este sábado por la tarde, en el Nuevo Francisco Urbano, en un partido que parecía encaminarse a un empate "clavado", casi que nos animaríamos a aventurar en cero, en el marco de un magro cotejo de los dirigidos por Alejandro Méndez y Walter Pico, que siendo una "sombra" de aquél que fuera despojado impunemente en Junín, el lunes último, careció de ideas para arrimar peligro al arco de Martín Ríos, y encima, en uno de los pocos errores que uno de los puntos más altos del equipo, como Bruno Galván, cometiera desde que se "quedara" por mérito propio con el arco del Gallo, la visita se valdría de esa salida fallida del "1", para capturar el rebote y llevarse un "premio" notoriamente excesivo del Oeste.

Eso desde lo futbolístico, donde Morón cometería un error, que pagaría carísimo y como contrapartida, desde lo individual y colectivo, jugaría el partido más flojo en buen tiempo, con la actuación destacada de Junior Mendieta y de Cristian Lillo, protagonista de otro gol mal anulado por los "hombres de amarillo", en este caso, por la "banderita" mal levantada de Martín Saccone, el asistente número uno de un pésimo Nazareno Arasa.

Y es allí donde comienza la otra historia, la de la vergüenza repetida, la de Arsenal en Sarandí, con Héctor Paletta, la de Bruno Bocca y Juan Carlos del Fueyo (línea número dos, en la tarde de sábado ante el "Tricolor" de Adrogué) con Mitre en Santiago del Estero, y el "eslabón" más reciente de esta "cadena" de despojos arbitrales, con el despropósito inadmisible de los fallos de Julio Barraza, en la noche del lunes, en Junín, para "robar" a cara descubierta, un partido que era transitoriamente de Morón en el juego y la "chapa" parcial, y de no mediar la intervención "protagónica" del árbitro, se encaminaba a serlo también en el resultado definitivo, ante el líder del torneo, en su propia casa.

Y también es allí donde uno desea fervientemente aventar "fantasmas" extrafutbolísticos y buscar razones sólo dentro de la cancha, por deméritos propios y virtudes ajenas a los puntos que en varias canchas ha resignado Morón, más en estas últimas fechas del campeonato, pero ocurre que esos mismos "espectros" se "aferran" al Gallo y se "renuevan" en cada partido, poniendo en tela de juicio la imparcialidad de los árbitros, ante la evidencia irrefutable y reiteradamente agotadora, que siempre se "equivocan" en contra del Deportivo Morón.

Porque pese a sus limitaciones de este sábado y a una baja actuación colectiva, en comparación con otros encuentros recientes, como frente a Quilmes y la misma bochornosa noche de Junín, el equipo de la dupla contaría con un gol legítimo, allá por los '20 del segundo tiempo, cuando tras el centro de Nicolás Ramírez (que había ingresado en lugar de Gastón González), y de un par de rebotes en el área, la última pelota impulsada por Cristian Lillo, terminara dentro del arco de Martín Ríos, pero Nazareno Arasa, a instancias de su asistente uno, Martín Saccone, habría de anularlo por una posición adelantada INEXISTENTE de Junior Mendieta... Sí, una vez más, los "fantasmas" de lo extrafutbolístico, pero por primera vez, en nuestra propia "casa".

Y es que existen muchas maneras de "despojar" a un equipo, comenzando por la más obvia y bochornosa, como los goles legítimos anulados en Sarandí, Santiago del Estero, Junín y el Nuevo Francisco Urbano, sino también convalidando goles rivales ilegítimos, como frente a Sarmiento o sancionando penales inverosímiles y absurdos, al igual que en la misma noche de Junín (a propósito,  a Morón no le cobraron un sólo penal en toda la actual temporada, sea verídico o fingido), puesto que también, el recurso de levantar la "banderita" durante toda la tarde, invalidando cada intento ofensivo propio, constituye otra forma "reglamentaria" de "despojo", tal como ocurriese con Martín Saccone, encargado del ataque del Gallo, en el segundo tiempo.

Sin ir más lejos, permitiendo ya que los "fantasmas" nos "tomen por asalto" el ánimo y el comentario, del mismo modo que "por asalto" nos han tomado los árbitros y asistentes, ante la pasividad y permisividad incomprensible de nuestra propia dirigencia, en la jugada de gol de Lucas Campana, a la postre el tanto de la victoria visitante, Galván le da un "puñetazo" a la pelota, impulsada desde la derecha de la defensa local, con la cercanía de un Nicolás Benegas, que bien podría haber sido sancionado por interferir con la acción del arquero de Morón, en el salto, en una jugada de "interpretación" asimilable a la registrada varios minutos más tarde, en el área de Brown, pero que, de muy similares características, en este caso Nazareno Arasa sancionara con infracción a Facundo Pumpido, por interponerse a Martín Ríos, cuando del rebote la pelota habría de quedarle justa a Cristian Lillo, sin marca cercana, para probar al arco desde inmejorable posición.

Con la "calentura" del "pitazo" final, de todo un Morón que ya venía con la "carga" del "despojo" en Junín, el ingreso al vestuario estuvo dado por los reclamos airados de los jugadores del Gallo, con el  propio Arasa como principal destinatario de sus lógicos reproches, suponemos cansados que todo el esfuerzo puesto en el campo de juego (jugando mal, bien o regular), se haya visto una vez más, alterado por las malas decisiones arbitrales, en jugadas puntuales y determinantes para el resultado definitivo del encuentro.

Es que una vez, puede ser error involuntario..., dos hasta casualidad y mala fortuna..., pero de tres en adelante, los yerros comienzan a poner en "tela de juicio" la imparcialidad y honestidad de los arbitrajes, máxime en esta etapa "sensible" de los torneos, y más cuando los "errores" siempre tienen como gran perjudicado a uno solo de los protagonistas, es decir, el Deportivo Morón.

No queda otra que volver a "masticar" bronca, y poner la mente "fría" para emprender un duro y vital compromiso por la permanencia, con Ferro en Caballito.

Eso sí..., hablamos de "masticar" bronca, jamás "vidrio".

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