El Intendente Tagliaferro quiere, a toda costa, recuperarse de las elecciones primarias y descontar algo de los 17.000 votos que le sacó de ventaja el Licenciado Lucas Ghi.

Repartió bolsones de comida, chapas y tirantes, todo, con su nombre impreso. Recurrió al despido de empleados que, para él, no sumaban a su campaña y se dedicó a apretar a otros para que trabajen para su reelección. A todo esto hay que sumarle que está dando zapatillas a cambio de que lo voten contando boleta, o sea, separándolo de Macri y Vidal cuando en estos cuatro años no se cansó de decir que Macri, Vidal y él eran un solo equipo.

Tagliaferro basa su propaganda política en la mentira, ya que muchas cosas que publicita no son verdades como las mejoras a las salitas, que si bien algo se hizo no tienen insumos y gran parte del día están cerradas. Las cloacas, que luego de hacer muy mal las tareas hoy por hoy no están conectadas. La seguridad que tiene índices alarmantes de delitos en el partido.

Un Tagliaferro que en los cuatro años de gobierno nunca se acordó del vecino, hoy le pide que lo voten. En su gestión solo benefició a sectores que no eran de Morón y que, obviamente, no lo votan. El moronense es quien aporta todos los meses para que su dinero vuelva a sus calles, su Hospital, sus escuelas, su seguridad, etc, pero no aporta para que su dinero sea malgastado en propaganda política.

El Intendente Tagliaferro tendría que saber que los votos no se compran o se obtienen en un mes con falacias, se ganan en el trabajo de 4 años de gestión favorable para los ciudadanos del Distrito