Hoy martes 8 de octubre ante un reducido grupo de unos 20 vecinos que estaban de paso por el centro de la ciudad y unos 50 empleados municipales y seguidores de Cambiemos se realizó el festejo del cumpleaños  número 234 de Morón, que en realidad fue el día 5 de octubre pero no se pudo celebrar porque coincidió con la peregrinación a Luján.

El acto comenzó a las 16 horas y el tradicional corte de las tortas se realizó aproximadamente a las 16,30 con el detalle que fueron presentadas en las mesas a las 12,30 horas del mediodía, eran de crema en su totalidad y estuvieron cuatro horas expuestas a pleno sol y sin cadena de frío.

Mientras el Intendente Tagliaferro daba su discurso se pudo observar a algunos de sus militantes que aprovecharon el acto público para repartir folletería de propaganda política entre los presentes.

Con respecto a las palabras del Intendente trataremos de transmitir algo de lo que quiso expresar. En primer lugar intentó explicar cual es la identidad del moronense relacionándola con los viajeros que llegaban a la plaza central para encomendarse a dios ante la, entonces, parroquia del pueblo, luego dio una lección de historia como una lección estudiada para aprobar la nota del día. Intentó también justificar al Aeropuerto de El Palomar diciendo que una mujer le dijo que para ellos los aviones son música, luego hizo una mezcla de la historia del Gallo de Morón y el Agite de los 90 con las bandas de rock. Terminó hablando de su padre que antes de morir le dejó dos grandes valores: la vocación de servir y el amor a Morón.

Realmente es muy complicado analizar el discurso ya que carece de lógica, relación de conceptos y contiene algunos toques de hipocresía ya que la vocación de servir no se ve plasmada en la situación por la que atraviesa hoy el Hospital de Morón que él administra o las escuelas públicas del Distrito, estas son cosas que ponen en serias dudas que el Intendente Ramiro Tagliaferro sienta un poco de amor por Morón y su gente.