Se va Ramiro Tagliaferro y entro en la historia de Morón, pero no en la historia grande, entro en la historia como el peor Intendente desde, por lo menos, el retorno de la democracia.

Llegó a la Intendencia en el momento en que gran parte del país, según se vio en las elecciones del 2015, buscaba un cambio. Había sido Diputado de la Provincia de Buenos Aires y en el 2013 llegó al Concejo Deliberante de Morón donde ocupó una banca hasta el 2015. Lo único que hizo en su etapa como concejal fue romper el bloque al que pertenecía por encapricharse a ser el presidente del mismo y presentó una ordenanza, la cual copió y pegó ya que se olvidó de reemplazar “Municipio de Morón” por “Ciudad Autónoma de Buenos Aires” un plagio perfecto que quedó como anécdota.

Como Intendente comenzó desde muy temprano a mostrar signos de incapacidad, soberbia y sometimiento a lo que se le ordenaba desde la Provincia y la Nación y como buen incapaz se rodeo de gente que obedecía sin cuestionar lo que ordenaba. Trajo al Municipio gente de afuera para ocupar cargos en el Ejecutivo, gente que no tenía ni la menor idea como era Morón y lo que es peor ni siquiera sabían que existía, 48 funcionarios de Vicente López y 38 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre otros, que ni sabían dónde se ubicaba la calle Bartolomé Mitre. Le hizo creer a los moronenses que estaban en una crisis económica, algo que le facilitaba gastar los dineros de los vecinos sin dar explicaciones y llevó el presupuesto anual de 30 millones de dólares a 120 millones y utilizó la emergencia para despedir trabajadores, pero mientras despedía un trabajador con un sueldo de $5.000 hacía entrar a otro con un sueldo de $15.000 y con una categoría de coordinadores y supervisor, así fue como el Municipio se plagó de  coordinadores y supervisores que se coordinaban y supervisaban entre ellos pero nadie sabia lo que tenía que hacer.

Desde Nación llegó la orden de utilizar la Base Aérea de El Palomar para crear un Aeropuerto y así beneficiar el negocio de los empresarios amigos del poder y Tagliaferro puso manos a la obra para que sus concejales votaran la construcción del mismo sin importarle los problemas que esto traería a los vecinos. Pero fue por más, le ordenaron que desalojara a las familias que viven en la zona lindera perteneciente al Barrio Aeronáutico y aun después de haberles dado su palabra durante la campaña de estar con ellos le dio rienda suelta a los militares para que realicen los desalojos al mejor estilo de los 70 en plena dictadura.

Y llegó la orden de hacer el Metrobus, el gran negocio del Macrismo, tenía que hacerse en Morón aprovechando que había un Intendente de Cambiemos y sumiso a las voluntades de sus empleadores. Se votó en Audiencia Pública y más de 200 vecinos votaron por el no, solo 5 votaron por el Metrobus, de los cuales 3 eran de Capital Federal. Pero en sesión del Concejo Deliberante, Tagliaferro, aprovechándose que tenía la mayoría logró una vez más darles la espalda a los vecinos favoreciendo los negocios de quienes no pertenecían a Morón.

Comenzaron a quedar el descubierto hechos de corrupción, que en este medio denunciamos oportunamente, colaboradores y funcionarios con inmunidad para hacer sus negocios ilegales, la trucha Cámara de Supermercados Chinos, los favores con los que contaba el propio hermano de Tagliaferro y la soberbia, siempre la soberbia a la hora de ignorar todo.

Se apoderó del Consejo Escolar con consejeros que no estaban a la altura y no solo hoy esta endeudado, sino que también hay una crisis edilicia en los establecimientos educativos del Distrito, además del deficiente servicio de alimentación que reciben los chicos.

Con respecto a la administración, un tema aparte. Dejó al Municipio endeudado en más de 1.000 millones de pesos como se sospecha ya que desde el gobierno no se informa nada, se esconde todo lo relacionado a deuda y el nuevo gobierno lo sabrá una vez que asuma. Las pocas obras que hizo fueron financiadas por la Provincia de Buenos Aires y por la Nación, o sea que nada se hizo con fondos genuinos del Municipio. A esto hay que agregarle los sistemáticos recortes durante los cuatro años de gestión en áreas como Salud, Educación y Seguridad, pero se aumentaron significativamente las partidas en todo lo correspondiente a Prensa y Publicidad. En el área de salud fue lamentable como se manejó, publicitó las obras en las salitas barriales pero la realidad marca que no permanecen abiertas como deberían y carecen de médicos y suministros básicos para atender. Al Hospital lo dejó operativamente nulo, está totalmente desabastecido de insumos vitales a tal punto que los médicos tuvieron que pedir donaciones a la gente para poder atender, no hay pan para hacerles una tostada en el desayuno a los pacientes internados y los turnos para atenderse son a más de tres meses. Con todo esto, la pregunta es ¿En que se gastó tanto dinero para tener semejante deuda? ¿En su campaña electoral tal vez? Tagliaferro realizó una campaña millonaria y la oposición sospecha que se financió con los recursos del Municipio, o sea de los vecinos, ya que nunca rindió cuentas de los gastos, solo al cartel gigante que colocó en el puente Lebensohn habría costado un millón de pesos y a esto se le suma la cantidad de folletería entregada casa por casa por personal municipal y recursos del Municipio, también se pudo averiguar que los proveedores de gigantografías y afiches utilizados en la campaña de Tagliaferro cobran cheques del Municipio. E noviembre los empleados se vieron en problemas para cobrar sus sueldos, los mismos se liquidaron con descuentos que fueron desde los $5.000 hasta los $15.000. ¿Se utilizó el dinero de los sueldos para financiar la campaña? ¿Malversación de caudales públicos? ¿Asociación ilícita? ¿Corrupción?

Cuando se sintió que ya era el amo y señor de Morón, con la mayoría en el Concejo Deliberante no solo le dio la espalda a la gente, sino que también se burló de las Leyes y Ordenanzas establecidas manipulando a sus funcionarios y concejales al mejor estilo de un vulgar dictador.

Y llegaron las elecciones 2019, pensó que tenía todas las de ganar, pero las Paso le dio un golpe al mentón y bajo los efectos del “nocaut” comenzó a dar manotazos para llegar a las generales. Así fue como cometió delitos típicos de la incapacidad y la soberbia. Utilizó recursos del Municipio para su propaganda electoral, se aprovechó de las necesidades y cambió chapas, tirantes y pollos congelados por votos, fue denunciado por esto y la Justicia le prohibió hacerlo, pero él siguió y así y todo, la gente, el pueblo de Morón le dijo basta.

Hoy Ramiro Tagliaferro, que quiso jugar a ser Intendente rodeándose de custodia y autos al mejor estilo de Hollywood, se va del Municipio de Morón con varias denuncias y causas sobre los hombros que, seguramente, tendrá que responder por ellas, si nos remontamos a la historia el ex Intendente Juan Carlos Rousselot pagó con prisión por menos de lo que hoy se lo acusa a Tagliaferro. Utilizó a Morón como un kiosco que fue atendido por intereses ajenos al moronense, nunca le importo la ciudad y el bienestar de su gente. Tendrá que rendir cuentas y explicar cómo es que sus gastos superan ampliamente sus ingresos, sus viajes a Europa, sus 4 o 5 vacaciones por año y una buena cantidad de denuncias que tiene con respecto a esos temas además de malversación de caudales públicas, por ejemplo.

La justicia dirá si le corresponde pagar por todo el daño que le hizo a Morón, pero lo que sí se sabe es que entro en la historia como el peor Intendente desde, por lo menos, el retorno de la democracia y eso ya no se lo quita nadie.