En el marco del protocolo sanitario el Concejo Deliberante de Morón sesionó en el Teatro Municipal Gregorio Laferrere,

se tomaron todas las medidas de control preventivo y distanciamiento entre los concejales. Se trató la rendición de cuentas del último período del ex Intendente Tagliaferro, correspondiente al año 2019, la cual fue rechazada por 13 ediles mientras una se abstuvo. Ninguno de los concejales que responde a Tagliaferro se presentó a la sesión para defender o explicar los gastos de su administración.

Muchos fueron los argumentos para decidir el rechazo a la rendición, se constataron la existencia de empresas fantasmas o sin empleados, contrataciones a amigos de funcionarios, falta de mercadería que figuraba comprada, compra de equipos e insumos destinados al Hospital que nunca llegaron a su destino mientras los médicos hacían colectas para poder seguir atendiendo, abultadas pautas publicitarias a portales de internet inexistentes, desaparición de expedientes y una deuda que supera los 1.200 millones de pesos, una escandalosa malversación del erario municipal.

Como ejemplo de empresa fantasma se citó la compra en 2019 por casi11 millones y medio de pesos en alimentos secos y frescos, leche para el Hospital de Morón, golosinas, víveres para el Concejo Deliberante y alimentos para mascotas a una empresa cuyo titular es Franco Favini Ragone, amigo de funcionarios de Tagliaferro y cantante del grupo Destino San Javier. La empresa que está a su nombre, según explicaron los ediles, no posee ni depósitos ni empleados y tiene su domicilio en la calle Lavalle al 1.500 en la ciudad de Buenos Aires.

Otro caso es el de la proveedora Marta Inés Gómez, esposa de un vecino presentado como mayor contribuyente por el gobierno de Tagliaferro. En 2019 se le compró alimentos para las colonias y el Hospital, botellas de agua, víveres para el HCD, elementos descartables, desayunos, servicios de lunch y meriendas para la Secretaría de Empleo, todo por más de 6 millones de pesos. La empresa a nombre de Marta Inés Gómez tiene domicilio en un departamento de la calle Carlos Casares de Castelar y no tiene empleados, ni posee habilitación municipal y tampoco registra pagos de tributos.

Es muy llamativo que a pesar de la deuda que Tagliaferro dejó con muchos proveedores de servicios esenciales, ya que a meses de terminar el año 2019, sabiendo que dejaba de ser Intendente, dio la orden de cancelar los pagos, pero el 9 de diciembre, un día antes de irse, le pagó varios millones de pesos a empresas como la de Tomás González García, de José León Suárez a quien se le compró estufas, juegos infantiles y artículos de librería por 15 millones y medio de pesos, o Belfast SA, de CABA a la que se le pagó 3,8 millones de pesos para arreglar escuelas con el detalle que la empresa declaró al fisco no tener ni un solo empleado.

En cuanto a las pautas otorgadas a medios fantasmas se constató la compra de publicidad a dos proveedores por un total de 1,2 millones de pesos en los portales lanotanews.com, clasepolitica.com, oesteconectado.com y cronicasoeste.com, ninguno de estos medios existe en la web.

Llamó mucho la atención el faltazo de los concejales de Tagliaferro, si bien uno de ello, Emiliano Catena, se encuentra vacacionando en el país del norte el resto pudo haber asistido para defender o al menos dar alguna explicación a la comunidad por los gastos durante la gestión de su gobierno. Durante cuatro años, teniendo la mayoría, solo se limitaron a levantar la mano al momento de la votación y nunca ofrecieron un debate, está claro que hoy no tenían ni el ejercicio ni las herramientas para desarrollarlo, por lo tanto optaron por lo más sencillo, hacer como el avestruz: no querer ver lo que se viene encima.