Según Mauricio Macri, “estamos mejor que en el 2015”. Así comenzó su discurso de campaña de cara a las elecciones de octubre.

Muy lejos de darle el sentido correspondiente al acto, el Presidente optó por escribir su discurso solo para la militancia y los aplaudidores, olvidando a la mayor parte del país que está sufriendo por las medidas de su gobierno.

El Congreso de la Nación fue totalmente vallado por fuera y por dentro, esto es por la cantidad de controles que se hicieron para entorpecer en ingreso de gente “Enemiga”, se llenó las barras con militantes y se dio asueto a los empleados por las dudas que alguno hubiera querido estar presente en el acto.

Más allá de todo, no se puede analizar el discurso por no tener contenido de propuestas para al año, por su agresividad, por el encubrimiento de la dolorosa verdad y porque pareció una burla al pueblo. Un discurso lleno de incoherencias, dijo que bajo la pobreza, hay más empleos, la baja de la inflación, las Pymes están tomando empleados, etc. Se mostro como un Presidente irracional queriendo imponerse con gritos y soberbia ante el repudio de los legisladores opositores.

Pero la realidad dice que al finalizar el discurso partidario de Macri el dólar subió a los $40,40 y el riesgo país ya toca los 700 puntos. Ya nadie le cree, ni los mercados, una lástima que el último discurso de apertura de Sesiones a cargo de un descontrolado Macri haya pasado por esas aristas. Algo muy similar a lo sucedido en Morón.