Por Gustavo Requelme

Y en el partido más importante y esperado, nada menos que en el clásico frente a Nueva Chicago, el Deportivo Morón recuperó la "memoria"

(precisamente un 24 de marzo, en el "Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia"), recuperando la fisonomía de equipo solidario y "combativo", supliendo muchas veces la falta de fútbol asociado, con sacrificio y prodigalidad, para "desterrar" la pálida y preocupante imagen de conjunto apático y desordenado, que entregara hace una semana atrás, en el lapidario 1-5 frente a Ferro en Caballito, "doloroso" en el resultado, pero fundamentalmente en el rendimiento individual y colectivo.

En efecto, ante su rival de siempre, en un Nuevo Francisco Urbano de gran concurrencia, calor y "color", el Gallo volvería a las "fuentes", apelando a una presión alta desde el inicio del juego, con dos "ligeritos" en ofensiva, como Junior Mendieta y Nicolás Ramírez, ambos de muy buen partido, en reemplazo de una "referencia de área", con Facundo Pumpido y Damián Akerman en el banco de los suplentes, con el máximo goleador histórico del club, ingresando a falta de diez minutos para el cierre del compromiso.

Así las cosas, con el correntino Mendieta "flotando" por todo el frente de ataque, generando desequilibrio en la última línea visitante, "Nico" Ramírez oficiaría de "9", en una interesante alternativa puesta en práctica, por la dupla Méndez-Pico, a quienes habrían de sumárseles Gastón Gonzalez por la banda derecha (desde el inicio, en lugar de Fabricio Alvarenga) y Luciano Lapetina por el carril opuesto, retornando al rol en que mejor rindiera, desde su arribo a la titularidad, dado el esperado regreso de Nicolás Martínez al lateral zurdo, para erigirse en el "abanderado" del sacrificio y mejor "intérprete" del cómo jugar un clásico, máxime en las actuales circunstancias, y a la postre el más destacado del Gallo (en un "podio" compartido con Mendieta y Ramírez), así como la vuelta al "once" de Maximiliano Paredes, otro de buen partido.

En un interesante primer tiempo del Deportivo Morón, con algo de fútbol y mucho de "entrega", el Gallito dominaría las acciones en dicha etapa de inicio, con una defensa mucho más sólida que frente a Ferro, en especial, con la necesaria recuperación de Emiliano Mayola, de regreso a su regularidad y sobriedad acostumbradas, y un "doble cinco" más acorde a cotejos anteriores, con Matías Nizzo otra vez en buen nivel y el acertado acompañamiento de Cristian Lillo, lo que le permitiría ejercer el control territorial y del balón, ante un Chicago confundido y "nervioso", aunque con la peligrosidad siempre latente de Alejandro Melo, Arnaldo González ó Juan Sánchez Sotelo, en un interesante conjunto de Walter Perazzo, que no casualmente se halla en la "pelea" por el título, con Sarmiento de Junín y Arsenal de Sarandí.

Por eso, a los '12 del primer tiempo, no sería de extrañar que, tras una gran proyección ofensiva del retornado "Maxi" Paredes, enviara un centro bien dirigido y a media altura, buscando a Nicolás Ramírez en el área, quien ante la floja intervención de Agustín Silva (seguro de arriba, pero con flaquezas por abajo), no tuviera más que empujarla a la red, casi sobre la línea de gol, para desatar el delirio de la multitud que se acercara al Nuevo Francisco Urbano, en una hermosa tarde de otoño en el Oeste.

Pese a la apertura del marcador, Morón no cedería la tenencia de la pelota, ni el predomino territorial, agudizando el nerviosismo de un Chicago que, incapaz de asumir el protagonismo del encuentro, en aquél primer tiempo, intentaría arrimar peligro con alguna pelota parada, desde los pies del "Pitu" González, quien por fortuna no contaría con la "puntería" de otras tardes, pese a la "generosidad" de un Yamil Possi, de mal arbitraje y decidido a cobrar todas las "divididas" en favor de la visita, máxime si se registraban cerca del área local.

Sobre el cierre de la primera mitad, en momentos en que el Gallo se imponía con autoridad, en un encuentro disputado con "dientes apretados", como todo buen clásico, Junior Mendieta contaría con una chance inmejorable de ampliar el triunfo parcial, luego de una fabulosa corrida por la derecha y al ingresar al área, ensayar una doble "finta" para dejar desairado y "enroscado" a su marcador, y así sacar un "latigazo" fortísimo de diestro, que se perdería tan cerca del "caño" izquierdo de Silva, que en primera instancia pareció gol y más de uno terminó con el grito "atragantado" en la garganta y agarrándose la cabeza, en señal de incredulidad..

Con el antecedente auspicioso del primer tiempo, todo parecía indicar que, sin retroceder demasiado, el equipo de Alejandro Méndez y Walter Pico debería "jugar" con la obligación, la necesidad y en especial, los "nervios" de Nueva Chicago, para intentar hallar espacios en la última línea y procurar definir el pleito de contra, sin embargo, el cambio de Nicolás Franco, delantero, por Gonzalo Miceli, volante de marca, le daría "frutos" rápidamente a Walter Perazzo, ya que a los '10 del complemento y tras una buena habilitación de Sánchez Sotelo, el "18" quedaría "cara a cara" con Bruno Galván, sobre el vértice derecho del área del Gallo, para definir con categoría, de "empeine" derecho y colocarla bien lejos del alcance del "uno" local, en la primera llegada bien hilvanada del visitante.

El pronto y sorpresivo empate de Chicago, "agrandaría" a la visita y confundiría al Gallito, que pese a la continuidad de sus intenciones y su vocación solidaria y de sacrificio, no lograría emular lo mucho y bueno evidenciado en los primeros '45, con un predominio repartido del terreno y el balón, con mayor participación de los mejores intérpretes visitantes, ya con la tranquilidad del punto transitorio.

Con el correr de los minutos, y sin demasiados desequilibrios en ambas áreas, Morón contaría con un remate defectuoso de Gastón González, desde buena posición, ingresando solo y franco por el sector izquierdo del área, mientras que la visita volvería a apelar a la "pelota parada" (con una gran atajada de Bruno Galván ante el remate "envenenado" del "eterno" Cristian "Gomito" Gómez), pero a diferencia de la primera etapa, con una mayor tenencia y dominio de la misma.

El ingreso de Fabricio Alvarenga por Luciano Lapetina (amonestado desde el primer tiempo) no le aportaría a Morón el desequilibrio perseguido, puesto que el ex Vélez sólo aportaría vértigo, pero no habría de finalizar con acierto ninguna de sus intenciones ofensivas. Del igual modo, el debut de Gonzalo Baglivo (en lugar de Gastón González), tampoco le reportaría a la "dupla" la tenencia del balón buscada, ya que el ex Lanús y el fútbol peruano no lograría "hacer pie" en el medio, en los minutos que le tocara jugar.

Ya en tiempo cumplido, y tras el choque de cabezas de Matías Nizzo y Valentín Perales, que terminaría con ambos cortados en su cuero cabelludo y con sendas vendas, Nueva Chicago contaría con una oportunidad inmejorable para quedarse con los tres puntos, luego de una buena jugada colectiva, por izquierda, que terminaría con un centro pasado para la llegada solitaria de Nicolás Franco, el autor del gol visitante, que por fortuna para el Gallo, en este ocasión no sería capaz de definir con la eficacia de aquella jugada del empate.

Con siete minutos de agregado y el pitazo final de un Yamil Possi, a quien le quedaría enorme tamaño partido, el uno a uno dejaría un sabor "agridulce", puesto que durante el primer tiempo Morón tuvo todo para ganarlo y controló a su clásico rival, pero no pudo sostenerlo en el complemento, y debió conformarse con un punto, que sin embargo suma, máxime en las actuales circunstancias.

En definitiva, con una imagen muy mejorada, más acorde a lo demostrado en cotejos anteriores, previos al "cachetazo" en Caballito, el Gallo jugó un interesante partido, ante un rival de jerarquía, y pese a no ganar, sumar un punto valioso que retempla el ánimo y las convicciones futboleras, de cara al desafío de los últimos cuatro compromisos de la temporada.

Y es que Morón recuperó la "memoria", precisamente un 24 de marzo, "Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia", y nada menos que ante su clásico rival de siempre.

Puerto Madryn, el domingo a las 16,  la próxima "parada" del "tren" de la permanencia.

Allá vamos, con toda la fe.

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