Realmente el país está sumergido en una grave crisis de divisiones ideológicas, ya nos es solo pensar diferente, se pasaron los límites que son muy difíciles de volver.

Macri prometió cerrar esa grieta entre los argentinos y podría haberlo hecho ya que tuvo todo para hacerlo pero vio en ella la posibilidad de usarla para provechos propios y no solo la utilizó sino que la potenció a tal punto que hoy nos encontramos con mensajes en las redes sociales de este tipo que sin dudas no expresan el pensamiento común de los argentinos.

Esto pasa cuando los gobiernos de turno solo gobiernan para pequeños sectores de la sociedad y dejan en el olvido al resto con el agravante de menospreciarlos como lo hizo la Vice Presidenta Gabriela Michetti en varias oportunidades como cuando justificó la baja en el consumo de leche o cuando justificó el ajuste de Macri diciendo que los argentinos vivieron una fantasía que no podían vivir eternamente y que el kirchnerismo le había hecho creer al empleado medio que podía comprarse celulares, plasmas y viajar el exterior. O las palabras de la Gobernadora Vidal cuando manifestó que nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad. Sin olvidarse del tuit del ex Ministro de Economía Nicolás Dujovne “combata el hambre y la pobreza: cómase un pobre” ese tuit fue antes de ser Ministro pero igual Macri lo trajo al gobierno.

Lamentablemente Argentina sufrió muchos años divisiones internas que desangraron al pueblo y costó bastante zanjar las diferencias, diferencias que si bien continuaron en el tiempo no fueron obstáculo entre los argentinos. Hoy volvemos a encontrarnos divididos en una división de clases sociales como se quiere instalar (los que votaron a Macri son los ricos y los que votaron a Fernández son los pobres) sin respeto del uno al otro y de eso es muy difícil volver.