Fuimos a Castelar Sur a la casa de María Antonieta Lobos, la mamá del Soldado José Antonio Reyes Lobos caído en Malvinas,

  hoy sus restos descansan en la isla en una tumba con su nombre porque es uno de los soldados reconocidos.

María Antonieta junto a sus hijas María Cecilia, María de la Caridad y Blasa nos contaron como cambió sus vidas a partir de la Guerra de Malvinas.

Le preguntamos cómo vive este nuevo aniversario de la gesta y nos respondió. “Los que lo aceptan lo aceptan, yo también pero de otra manera. Cada cosa de mi hijo yo la veo como una tortura. Mi sentimiento es que me quitaron parte de mi vida, el día que mi hijo murió una parte mía se fue con él.

Nos contó que su esposo falleció en un accidente en Chile un año antes que su hijo fuera reclutado al servicio militar. Tenía que conseguir que el país limítrofe le mandara el certificado de defunción para presentar y comprobar que José Antonio era único sostén de familia y no ser reclutado. Por los problemas que existían entre Argentina y Chile esto se demoró mucho tiempo, pero un día llegó. Cuenta María Antonieta que fue a ver a su hijo con la noticia y él le dijo que solo le faltaba una semana para irse de baja que no se preocupe porque en unos días todo terminaba. Esa fue la última vez que lo vio ya que lo acuartelaron y lo mandaron a Malvinas. Su familia se entera del destino por una carta que le envía comunicando que se encuentra en la isla para afrontar una guerra. Nadie le había informado a la familia. Unos días después llega a la casa un compañero que no fue tenido en cuenta para el traslado y le entrega el reloj de su hijo porque José Antonio así se lo pidió entes de irse.

Le preguntamos cómo se entera del fallecimiento de su hijo. “Cuando volvieron los chicos a Tablada yo fui a esperar a mi hijo y llegue cuando los chicos se estaban yendo con sus mamás y sus papás y como no veía a mi hijo le pregunte a un chico por el soldado Reyes Lobos y me mando a preguntarle a un Teniente que estaba en el lugar. Me acerco a él y le pregunto: y el soldado Reyes Lobos?. Me puso la mano en el hombro y me dice murió. No sé cómo explicarle lo que sentí en ese momento, fue como que me arrancaban algo dentro de mí. A usted le parece decirle a una madre que su hijo murió como un valiente, a mí qué carajo me importa si era cobarde o valiente, era mi hijo. Este Teniente me dijo eso y se fue, me dejó ahí sola que no sabía qué hacer, los chicos que se estaban yendo me miraban y yo ahí sola.

Nos cuenta su hija que María Antonieta entro en una crisis, la medicaron y la mandaron a su casa en colectivo acompañada por un conscripto.

A partir de ese día la vida de la familia dio un giro inesperado, no solo tuvieron que comenzar a aceptar la muerte de José Antonio sino que tuvieron que aprender a luchar por derechos que no les reconocían. Durante mucho tiempo recibieron una pequeña pensión militar y con el tiempo lograron que el gobierno reconociera otros derechos, pero costó mucho esfuerzo lograrlo y tuvieron que pasar por muchas situaciones de desprecio y de olvido.

Le consultamos su opinión con respecto de trasladar los restos y la respuesta fue un rotundo “NO” porque sería como entregar la soberanía y hacer que su muerte sea en vano y es importante que los habitantes de Malvinas lo recuerden siempre porque el cementerio es un sello que registra la guerra y que hubo argentinos que fueron a defender lo que es nuestro sin importarles si solo tenían un tenedor y un cuchillo porque tuvieron el valor de plantarse frente a una guerra sin los elementos apropiados, hayan sido llevados o no ellos se plantaron i hicieron frente a la situación, por eso son héroes.

Este es otro lado de la guerra de Malvinas contado por una madre y una familia que tienen a su hijo y hermano enterrado allá, que solo pudieron ir a visitar su tumba dos veces, una vez como “Soldado solo conocido por Dios” y otra como “Soldado José Antonio Reyes Lobos”. Hay  una comisión de familiares de soldados muertos en Malvinas que está compuesta por solo 20 familias de las 649 que existen y está encabezada por la señora María Fernanda Araujo pero no les dan a todos los familiares por igual la posibilidad de viajar para estar unos minutos a solas con la tumba de sus hijos pero eso es material para otro informe.

Comunicador del Oeste agradece profundamente a la familia Reyes Lobos habernos recibido en su casa y haber hablado con nosotros y con este trabajo rendimos nuestro pequeño homenaje a todos los argentinos que participaron en la defensa de la soberanía.